HORIZON

Title: HORIZONArtist | Director: Isabel Pérez del PulgarYear of production: 2019Duration: 05:08Country: Francia
En la posmodernidad se da la perdida de confianza de los meta relatos de legitimación, las grandes narraciones, dado por el avance de la ciencia que niega la subjetividad. La verdad debe ser objetiva. Ya no hay una única verdad universal sino verdades.Con la pérdida de confianza se rompen los lazos sociales y se pasa a una gran masa social de rasgos individuales. La vision histórica de la modernidad positiva, optimista, camino continuo de perfección gracias a la técnica, cambia al poner el relato histórico en interrogantes, poniéndose en manos de la técnica y su vision pasa a ser distancia, desesperanza, negación y cinismo.Para Friedich Jameson lo sublime en la era del capitalismo multinacional ya no se experimenta frente a la grandiosidad de la naturaleza ni de la historia sino frente a una sociedad tecnocultural y sus máquinas de reproducción más que de producción. La naturaleza y su fenomelogía ha siso neutralizada por el desarrollo industrial y tecnológico, este sentimiento de lo sublime estaría ligado a la tecnología al servicio de un poder económico sin fronteras y a sus dudosas implicaciones éticas.La época de la modernidad lineal, de revoluciones y rupturas queda reducida a un tiempo intermitente, de vibraciones efectivas y efectistas. Para Michael Mafessoli es el tiempo de episodios que se desechan al instante y donde "la vida, social como individual, no es más que una sucesión de presentes, una colección de instantes experimentados con distinta intensidad". Zygmunt Bauman llama Modernidad líquida, a este acontecimiento, pues su consistencia real cambia a cada rato. Su signo es lo camaleónico, su sello la transitoriedad impaciente. Nomadismos, migraciones globales y locales, redes de Internet, masificación del turismo, consumo efusivo, telefonía celular, hacen parte de una modernidad que no sólo se evapora en el aire, sino que fluye entre redes instantáneas, ubicuas e inmediatas, de una sociedad que ya no posee macro utopías ni teleologías trascendentales. La transitoriedad inmanente triunfa. Lo importante es el movimiento, el flujo, lo evacuativo. "El tiempo fluye pero ya no discurre, no se encamina"
La era tecnocultural y global no ha perdido el sentimiento de lo sublime, lo ha mutado. Se ha producido un cambio del objeto por el cual nos sentimos pequeños y a la vez grandes, y este objeto ya no es la naturaleza ni la historia, es el régimen totalitario de los medios y del mercado, nuevos macro-proyectos y metarrelatos actuales. Al identificarse el público con las ofertas del mercado y de los medios, surge el entusiasmo estetizado. Este entusiasmo se beneficia de la multitud de deseos que aspiran a alcanzar la gran totalidad del éxito y la fama. Allí las estrategias publicitarias transforman al hombre moderno, que se consideraba amo del universo, en un Yo intimista que se cree dueño de sí mismo. Carlos Fajardo Fajardo (Lo sublime en la cultura del mercado)En el texto de Miguel Ángel Gaete Cáceres (Ad infinitum: implicaciones de lo sublime en la contemporaneidad) Lo sublime se ha desvinculado de la Naturaleza, o más bien, como ésta, ha sido engullida por el capitalismo para ser parte de su propia definición. "Lo natural", entendido como lo "no manipulado", lo "indómito" o "como las esencias que el hombre no puede cambiar: el espacio, el aire, el río, la hoja" ha sucumbido ante la maleabilidad del capitalismo que tiende a objetualizar todo lo que esté a su alcance, llevándose consigo una sublimidad mancomunada al vértigo de la experiencia en los espacios abiertos, a una infinitud de fuerzas y extensiones que nos revelaban nuestra propia pequeñez. Hoy, todo intento de búsqueda de lo sublime en la Naturaleza deberá enfrentarse a su ocultamiento por parte del capitalismo y flanquear el disfraz publicitario que la escarnece ante un público ávido de colores vibrantes, territorios vírgenes y "conexiones vitales" en un grotesco paquete all inclusive, pues como oportunamente lo expresaba Lyotard: "Cuando el comercio se apodera de lo sublime, lo convierte en algo ridículo"